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sábado, 12 de marzo de 2016

No se que decirte

No se que decirte si me preguntas por esta tarde. 

Porque en los toros no se puede pasar frio, y hemos pasado y no poco. 

Porque los toros era inversamente proporcionales su fachada con su fondo, y los novillos de López Gibaja con presencia de toro, aunque algunos fuera de tipo completamente tenian como denominador común la ausencia de casta, y mansedumbre mucha mansedumbre, pasando el tramite de la suerte varas y presentando todos los matices de la misma desde el manso de libro de quasi imposible lidia hasta el colaborador que se entrega sin decir ni mú. No se que decirte.

Porque Jesús Chover estuvo valiente, dispuesto, en novillero, etc. Pero puede ser que sorteara el mejor lote, pero no se que decirte.

Porque no pudimos ver al Varea artista pero vimos a un torero aportando lo que no tenia su primer novillo y pasando las de Cain con el manso pregonado de su segundo, vimos como su capote firma bellas estampas y como con la franela dibuja toda la gama de adornos, pero lo echamos en falta su profundidad perdida y su manera de interpretar la suerte suprema tan deficiente, pero no se que decirte.

Porque Andy Younes puso la raza y la casta ausente de los novillos, valiente, aguanto delante de la cara del toro, en los pases cambiados, en los inicios de rodillas, tirando de arrimon, luego mostró temple, suavidad pero a la vez falta de sitio y profundidad lo que produce cercanías en las tandas tirándose el toro encima, los problemas del toreo 3.0, se tiró a matar en sendas estocadas contrarias, pero no se que decirte.

Porque lo mejor de la tarde lo puso uno de plata, Diego Valladar, tercero de Varea, que demostro el oficio clavando dos pares, con el toro aculado en tablas, casi imposible, mandando al lidiador como lo tenía que colocar, jugándosela, pero luego el premio al mejor par se lo llevara uno de esos que se ponen bonitos, pero no se que decirte.

Porque la plaza de Valencia continua igual de bonancible, generosa, ignorante, orejera pero no se que decirte.

sábado, 21 de marzo de 2015

Sorpresa mexicana: Leo Valadez


Publicado en Pureza y Emoción:

Volvimos del exilio autoimpuesto a la que siempre será mi plaza, la de mi tierra a pesar de haber caído casi a un agujero negro pero con la esperanza que como el ave Fénix resurja de sus cenizas, abrasando las mismas a toda la camarilla de personajes, personajillos y trileros del taurineo que la han llevado a niveles impropios de una plaza de primera, con la connivencia de las autoridades, mantenidas con impuestos de todos nosotros, y de los aficionados de postín y de cocktails de barraca de feria.

Si los toros dice que los toros a las cinco con sol y moscas, pues hoy fueron puntuales pero con viento, mucho viento, lluvia y frio, más que una tarde de marzo parecía una tarde de febrero y poco hacia presagiar que en pocas horas ibamos a pasar a la estación de la primavera. Y el viento marcó en muchos momentos el devenir de la tarde, imposibilitando las lidias y mucho más el lucimiento, poniendo a los chavales en serios apuros sumado a la impericia de los noveles.
Aún así hubieron toros, o más bien novillos, aunque algunos con más trapío de los que habrán colado estos días por los chiqueros del coso de Monleón.

En el cartel novillos de Antonio López Gibaja, con divisa roja y gualda, para uno de los primeros del escalafón en cantidad, el novillero local y un mexicano debutante con los del castoreño, Francisco José Espada, Cristian Climent y Leo Valadez.

Los novillos, bien presentados, nada sobrados de fuerzas, mansitos en el caballo, algunos llegaron paraditos al último tercio, otros tuvieron más movilidad y permitieron estar delante, los tres últimos tuvieron más guasa, el cuarto un novillo al que había que poderle, el quinto un manso que no quería ver al caballo ni en pintura desarrollando más complicaciones por ambos pitones y el sexto un novillo con más codicia en el caballo, con tranquito en la muleta. Casi todos exceptuando el quinto tuvieron sus posibilidades.

Abría cartel Francisco José Espada, novillero con vitola de figura del escalafón pero que a estas alturas de temporada esta lejos de ser el que fue la pasada. Demasiadas precauciones, falta de colocación, acabando siempre con los circulares de rigor y el arrimoncito marca de la casa. En su primero, llegó parado al último tercio, quiso hacer su faena de pases y pases sin fundamento. A su segundo que había que poderle, le obligo más sacando buenas tandas por la derecha bajando más con la izquierda.

Cristian Climent sorteo uno de cada, al primero un mansito que se movió en los primeros tercios, llegó con menos fuelle al tercio de muerte, tras un inicio de faena bullidor de rodillas con el viento de convidado molesto, se dedicó a dar pases, que tras una estocada algo desprendida le valieron una orejita. Su segundo, un manso de libro en varas, desarrollo peligro en el segundo tercio llevándose por delante al debutante, que compartía tercio con el novillero local, para llegar con un pitón derecho imposible, y un izquierdo que se puso también imposible. Se tenía que replantear el novillero el colocar banderillas en sus toros pero doctores tiene la Iglesia.

La sorpresa, o algo menos cuando se le hace debutar en una feria de primera y con las cámaras delante, fue el mexicano debutante Leo Valadez, se le vio con solvencia a pesar de las inclemencias metereológicas y del tremendo varetazo que se llevó al poner un par que le había cedido su compañero de cartel Climent. Intentó dar un repertorio variado con el capote, aunque más efectista que estético, se le vio con oficio en banderillas y solvente en la muleta. En el de su debut, no acabó de acoplarse aunque dejó señales de su saber estar. Sorteó en segundo lugar, el más entregado del encierro, que permitió el toreo con más hondura, con temple y mandó por ambas manos, firme de planta pero con un exceso de llevar demasiado por fuera la embestida del toro, aunque si lo hacen las supuestas figuras como no lo van a hacer quienes se fijan en ellos. Tras estocada al uso, cortó una oreja con la lluvia de testigo.

En los de plata que poco se pudieron lucir en banderillas por haber realizado el segundo tercio los matadores, nos privaron de posibles lucidos pares por parte de los de plata tanto de una cuadrilla como la otra. Raúl Martí se dio un atracón de pases con oficio para parar, poner en suerte y domeñar al quinto novillo. Raúl Cervantes también dio muestras de su saber hacer a pesar del viento, y Ángel Otero dejó en la retina de los aficionados lo más torero de la tarde llevando al novillo hacia el burladero con el capote a una mano, torería lo llaman algunos, y sin barbillazos.

Una mención también al presidente que también debutaba en su cometido, al que deseamos suerte en su nueva tarea, para ver si eleva el nivel de exigencia en la plaza y lo lleva al menos de las de segunda categoría. Se le vio un poco agarrotado, pero fue prudente en la aplicación del reglamento y la concesión de trofeos.

Plaza de Toros deValencia. 9ª de la Feria de Fallas. Novillos de López Gibaja para Francisco José Espada: saludos y silencio tras aviso. Cristian Climent: oreja y silencio. Leo Valadez: silencio tras aviso y oreja.