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jueves, 7 de mayo de 2015

'¡ Esto se mueve !' por Cadahalseño

Al menos en Madrid, esto se mueve. No sé si será un espejismo, pero en poco más de un mes han sucedido demasiadas cosas como para pensar que seguimos en el marasmo taurino de los últimos años. Cuatro corridas de toros y otras tantas novilladas que pueden ser, deben ser, el aldabonazo para el cambio del status quo del escalafón.

EL GESTO

La primera llamada de atención la dio Iván Fandiño, anunciándose con seis hierros de los que se alejan las figuras como de la peste. No fue la tarde del vasco, ni de la mayoría de esos toros, pero logró un triunfo impensable: el lleno absoluto de Las Ventas fuera de Feria y en el mes de marzo; en el mismo mes que los hombres-G contemplaban el cemento en las Fallas. Con la alegría esperanzada de ver muchas caras jóvenes en los tendidos, gradas y andanadas.

Fandiño corresponde a la ovación de la plaza (imagen tomada de Las-Ventas.com)

LAS GESTAS

Cuando se tiene hambre de triunfo, un torero no piensa en el futuro ni en su salud, sólo en sobreponerse a la adversidad y mantenerse en el ruedo hasta cumplir con su objetivo. Dos toreros, heridos por los toros, continuaron hasta el final y arrancaron dos orejas cada uno, llevando a los tendidos esa emoción que es consustancial al toreo y que tanto se echa de menos en nuestras plazas. La épica volvía a escribir dos páginas de la historia del toreo.
El novillero peruano Roca Rey, sufrió dos volteretas y acabó saliendo a hombros con tres heridas por la Puerta Grande. 
López Simón sufrió una cornada de dos trayectorias, una de las cuales de 25 cm afectando a músculos y nervios esenciales para el funcionamiento de su pierna, y no sólo remató al toro que le había herido, sino que permaneció para matar también a su segundo toro y conseguir su segunda oreja.

Roca Rey cogido y volteado por el tercero de Ventana del Puerto (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)

Cogida de López Simón por el tercero de Montealto (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)

LA SANGRE

En ochos festejos, cinco toreros pasaron por el hule con heridas de consideración: Roca Rey, Antonio Puerta, Ángel Teruel, López Simón y Leonardo San Sebastián. A veces, las cogidas son meros accidentes, pero por lo general son el reflejo de una mayor exposición de los diestros. Otros coletas fueron volteados, afortunadamente sin consecuencias. La sangre es el tributo indeseado, pero inevitable, cuando un torero quiere enfrentarse con verdad a un toro de lidia

Ángel Teruel, herido por el segundo de Montealto (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)
Antonio Puerta, herido en un quite al tercero de Javier Molina (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)
Leonardo San Sebastián, cogido por el sexto de Carriquiri (Imagen tomada del Blog Larga Cambiada)

EL TRIUNFO

La meta del torero es el triunfo. Algo muy difícil y más aún que a los trofeos se una el reconocimiento de la plaza. Justamente lo que ha sucedido con los tres toreros que han cortado dos orejas, y con los dos que cortaron una: Eugenio de Mora y Antonio Linares. Morenito de Aranda cortó dos orejas en una faena plena de torería. López Simón y Roca Rey llegaron a los corazones del público por su vergüenza torera, su decisión y su buen toreo. 

Morenito de Aranda pasea las dos orejas cortadas  al quinto de Montealto (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)

López Simón se retira a la enfermería con la segunda oreja de la tarde en la mano
 (Imagen tomada del Blog Larga Cambiada)
Roca Rey,  con tres cornadas, sale a hombros de la plaza (Imagen tomada del Blog Larga Cambiada)

EL TOREO

En estos festejos se ha bordado el toreo, con momento sublimes de Eugenio de Mora y Morenito de Aranda. Pero la nónima de los que que han dejado constancia de su buen concepto ha sido larga: López Simón, Sergio Aguilar, Curro Díaz, Víctor Barrio, Pepe Moral, y los novilleros Roca Rey, Miguel Ángel León, Antonio Linares, David de Miranda y Alejandro Marcos, completan la lista de destacados.

Larga de Eugenio de Mora al cuarto de Martín Lorca (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)
Trincherilla de Morenito de Aranda al sexto de Montealto (Imagen tomada del Blog de Luis Olmeda)
LA CORRIDA


La Goyesca del 2 de mayo ha sido el punto culminante de estos inicios de temporada. Los toros de Montealto fueron en general exigentes, mantuvieron el interés y la emoción, y encontraron en la terna el complemento necesario para una de las mejores tardes de los últimos años, donde se reunieron los ingredientes de la fiesta verdadera, no la del toro programado y la dictadura de la estética y de la pierna escondida. Faltó, siempre falta algo, mayor pelea en varas, pero una corrida completa es una ilusión. Una corrida en que ninguno de los espadas salió por la puerta de caballos.
¿Será esto sólo un bonito sueño del que nos despertará la llegada a Las Ventas de las figuras? Confío y espero que no, que esto es el preludio del cambio, propiciado en esta pretemporada por toreros veteranos y noveles, que renueve este escalafón con olor a naftalina, donde dormitan con el beneplácito de la prensa y de los públicos los llamados hombres-G, esos como Morante, El Juli, Talavante y Perera, que con flacas disculpas eluden la Feria de Abril, para anunciarse por junto en una corrida de 8 toros en Málaga. Sólo Manzanares ha tenido un gesto de pundonor y se ha echado esa Feria a las espaldas. José Tomás hace muchos años que desertó de sus responsabilidades como primera figura, convirtiéndose en un triste producto de marketing que compran con alborozo públicos, plumas y aficionados incondicionales. El cambio necesario debe, además, devolver a sus casas a los okupas que rellenan carteles sin mérito taurino alguno, y acabar con tanta mentira y tanta comodidad y complacencia como proliferan en las plazas españolas. Los aficionados tenemos algo que decir y no debemos dejar pasar esta oportunidad de regeneración de la Fiesta.

jueves, 11 de septiembre de 2014

'Minoritarios e incomprendidos' por Cadahalseño

Maestría y suavidad en la brega de Raúl Cervantes. Foto: Cadahalseño
Poco a poco, la realidad va dando la razón a quienes mantienen que la denominación de "minoritarios" es la idónea para todos los encastes que se separan del modelo-tipo del toro del siglo XXI, que no es otro que el derivado de las alquimias de Juan Pedro Domecq, Carlos Núñez o Atanasio Fernández. Este modelo-tipo es el exclusivo del "Místico" y los hombres G, el blandito que se "cuida" en el peto, el que se premia con indultos, el que "vale" a los taurinos, el que cantan los de la pluma (con perdón) y los del micrófono, y el que los espectadores desean ver embestir con "clase" en la muleta para mayor gloria de los "artistas" y satisfacción de los palcos en esta torerimaquia uniformada y adocenada que nos asola.

Los variados toros de los demás encastes, ni los huelen los que más llaman a las taquillas, se les barrena con la puya, se desprecian por los taurinos porque "no valen", se insultan como moruchos por los revisteros, y para ellos piden rápidamente su muerte los espectadores al espada de turno. Son incompatibles con la dictadura de la estética y no colaboran, sino que ponen problemas. Así pues, no interesan a casi nadie, salvo para una escasa "minoría", y por ello los festejos donde se lidian representan también una exigua "minoría". Acepto, pues, la denominación oficial, con todo el dolor de mi corazón.

Y como ya es mucho el tiempo en que esto viene sucediendo, no hay costumbre, ni entre los que han de lidiar este tipo de toros, ni en los que ven su lidia, de procurar un toreo que se adapte a su comportamiento, sino que el único empeño es aplicar la misma receta que al toro previsible y uniformado de cada día. Y claro, puede ocurrir que un torito de estos te perdone la mala colación y mal uso de la muleta y uno de los otros toros deje de embestir por tal motivo. En lo único que cuidan muy mucho en desviarse del guión es en la dosis de vara, y, sea o no necesario, multiplican el castigo por 3, por 5 o por 10 respecto del torito habitual. Y esta es la razón de la incompresión que sufren estos encastes, tanto por parte de los "profesionales" y sus adláteres, como por parte de plumillas y respetable.
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