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martes, 10 de septiembre de 2024

Diario de un díscolo - III

 9/IX/2024

 

Preciosa plaza la de Ondara, la "joya mediterránea" la llaman, cómoda, bonita,  infrautilizada como plaza de toros, utilizada como espacios multiusos, eufemismo para decir que vale para todo menos para lo que fue creada con la idea buenista de los espectáculos incruentos.

Novillada del circuito de la fundación del toro de lidia, ente que fue creado para defendernos de los ataques externos pero que mira para otro lado cuando se trata de la infinidad de ataques internos que se producen. Sin ir más lejos en la propia novillada salieron animales con las defensas caramelizadas, con un cierto tufo de aftershave, con un trapío más que mejorable. por no hablar de las triquiñuelas de las cuadrillas, muchas veces jaleadas por el respetable por ignorancia o por connivencia.

Circuito creado con subvenciones partidarias, de las que no soy nada favorable como a nada que no tenga que ver con necesidades perentorias, porque ya se sabe que las mayoría de las veces las subvenciones solo sirven para mantener chiringuitos o amiguetes de los que mandan.

Al resultado del festejo fue que ante la mansada los novilleros cada uno dio su versión, aprovechada por unos desaprovechada por otros. Alguno tendrá que reflexionar en un momento crucial de su carrera, si las decisiones tomadas son las más oportunas para poder retomar con otros horizontes hacia donde debe ir, pero ... allá cada uno.

lunes, 9 de septiembre de 2024

Diario de un aficionado díscolo - I

 15/VIII/2024

 

Piden que no salgan novillos tan serios, con tanta verdad. algunos que lo piden son herederos de los que se partieron la cara y la cartera por exigir menos mutilación a los toros en los años 60.

Esta sociedad ha perdido el respeto a sus antepasados. Si la Tauromaquia, uno de los últimos vestigios de la sociedad civilizada, también los pierde, ésta tiene los días contados. Podrán seguir habiendo actos taurinos pero nunca será la Tauromaquia (con mayúsculas).

Diario de un aficionado díscolo - II

 18/VIII/2024

 

Casi 1.500 kms en el esportón, 2 días de buena compañía, de risas, tertulias, reflexiones, con dos festejos de lo diferente, de lo anti-sistema, en las que nada está escrito, nada está establecido, nada predefinido. Dos corridas con toreros con pocos contratos, hombres de plata dignos de oro, aunque también los hay de latón. Toros imprevisibles, que no perdonan errores, donde una mala lidia te puede costar algo más que el triunfo. Saltillo en Cenicientos con toros que no perdonan, faenas sobre los pies, uno bajo la firmeza del matador, humilla y se entrega. Reta en Tafalla, otra historia, lidias imposible, orientados genéticamente, aquerenciados de nacimiento. Al que hace tercero le roban dos tandas y media. Mucha dureza, incerteza, un hombre sólo ante su reto, lanza la moneda y sale cruz, pero hay que lanzar la moneda y jugársela. Las gradas están llenas de entendidos que no perdonan a quien es capaz de hacer lo que nadie hace: seguir recordándonos que la tauromaquia es incertidumbre y emoción, lo demás son sucedáneos. 

La digestión del día siguiente, tras la decepción inicial, comentarios ajenos, reflexiones propias, dejan mejor sabor de boca que al principio. Cuanto más pase el tiempo más lo echaremos en falta, viendo lo que hay cada día.

martes, 1 de noviembre de 2022

Conferencia sobre Manuel Granero por d. Manolo Pons


Como dice Manolo Pons en su conferencia, durante el año 2022, centenario de la muerte de Manuel Granero, poco actos  y homenajes de importancia han tenido lugar en su memoria en fecha tan señalada. 

Interesante la conferencia de d. Manolo Pons, aficionado tan ilustrado como discreto, de los que pasan inadvertidos por el tendido, de los que pagan y no se pasean por callejones, igual te lo encuentras en Castellón, en Valencia, en Ceret, en Madrid. Interesante por el conocimiento que le dan su pasión por los libros taurinos. 

Disfruten de una amena charla sobre la tragedia del torero valenciano que estaba llamado a ser una figura del toreo, aunque nunca podremos saber lo que nunca fue.

domingo, 23 de octubre de 2022

Divagaciones del aficionado díscolo

Caminando por la ciudad. Callejeo por el centro de Valencia, abrumado. Calles otrora llenas de comercios y bares añejos. Telas, sombreros hilaturas, especias o tornillería, bocadillos de calamares, bravas, clochinas. Invasión de comercios outlet, fast food con semblante vegan de dieta mediterránea, souvenirs made in china, sangría color azul, helados franquiciados, bicis de alquiler; turismo low cost, cruceros, vuelos baratos. Turismo de paso, turismo a la carta, turismo globalizado. Uniformidad, da igual donde embarques o desembarques. El viajador, busca la diferencia para que nada cambie. Urbanitas abandonando su ciudad, deseando encontrarla en otro lugar. Sociedades uniformes, cultura woke, reflejos del primer mundo desnaturalizado.

Molestan valores, creencias, que han forjado los pilares de la Humanidad de los últimos milenios, estorban al mercado, quien mejor se metamorfiza a los cambios, capaz de refutar axiomas y principios ratificados tiempo atrás. La Tauromaquia como heredera de unos ritos ancestrales anclados en una cultura mediterránea, refleja muchos de los valores intrínsecos a estas civilizaciones milenarias que molesta a la sociedad puritana anglosajona empeñada en cambiar a su mentalidad siempre bajo la autocomplacencia del buenismo y la progresía moral de los que se reniegan a sí mismos.

La economía, el dinero se metamorfiza con las tendencias, con las modas, se amolda a los cambios como un gecko de Madagascar. La tendencia actual se encara al veganismo, comida mascotera, carne artificial.

En una sociedad que esta cambiando a un ritmo vertiginoso, obliga a cambiar muchas de los oficios tradicionales y costumbres adaptándolas a sus intereses. Podemos sufrir la dictadura del mercado, en pos de una posible adaptación de las empresas con la máscarada de salvadores del taurinismo nos lleven a un precipicio, donde la tauromaquia pierda su esencia, desaparezca el rito, la sangre y la muerte, donde solo quede folclorismo, guateque, esnobismo, incruentismo. No serían empresarios taurinillos cuyo único fin sea toma el dinero y corre, sin involucrarse, mirando hacia otro lado. Puede que emerjan lobbies que quieran osmotizar la afición o la simpatía hacia lo taurino a un público más acorde a los tiempos idiotizados que se vislumbran, más parecido a un plató de tu 'tele amiga' donde la sensibilidad disneizada no sea vea afectada. El tiempo será el que dicte  sentencia.

Sigo buscando una explicación a la irrupción de una empresa turística en el orbe taurino, que ofrece ofertas económicas elevadas, qque no hace nada por amortizar esos cánones con una gran oferta taurina, más bien desentiende, ignorando a profesionales empresariales y aficionados. Dando sensación de busqueda de fracaso más que de éxito. Un suceso digno de programas de misterio.

 El aficionado díscolo

N: El amigo y buen aficionado A fue quién me dió luz sobre este tema tomando unas cañas en una previa.

domingo, 23 de mayo de 2021

Antisistema (El aficionado díscolo)

La pandémica travesía del desierto nos vislumbra un  futuro más que incierto para la vida en el planeta taurómaco. Novilleros sin oportunidades, toreros descatalogados de los escasos festejos, ganaderías desembarcando en los mataderos, aficionados tirando de lecturas, vídeos, sin tocar la piedra, público y jóvenes desenganchándose de esta adicta afición.

Poco podemos esperar de políticastros de tres al cuarto acomplejados por los de enfrente, ni de figuras de relumbrón que se esconde como conejos, que sólo asoman cuando escampa, con sus medios voceros tapándoles sus miserias, en tendaderos sometiendo a la becerrita somatizada, ni de  ganaderos sistematizados vendiendo toros con bolitas al mejor postor. Por no hablar del troust empresarial (ahora los podéis encontrar en twitter) más preocupados en cortar la cabeza al que se mueve en la foto, que de promocionar el futuro, ni cuanto menos el presente.

Si el peregrinar de aficionado inconformista era constante antes del marzo pasado, no sabemos donde iremos a parar después de poder vencer a un virus que ha hecho patente aún más las mentiras y las miserias de esta sociedad, por ende y con más ahinco del sistema taurófago.

Puede que la emigración taurina sea cuasi necesaria, impenitente marcha buscando hierros y toreros fuera del circuito, verdadera contracultura de la tauromaquia, esa necesidad constante de buscar emoción y  verdad, sin trucos ni ambajes, o lo menos posibles.

Hace un lustro Marco, turinés de nacimiento, aficionado universal e ilustrado al que muchos del pin y la pulserita deberían escuchar, en un paseo taurino por Madrid me comento la existencia de una ficción novelada de Javier Villán donde narra corridas clandestinas celebradas al amanecer desafiando una prohibición. Por diferentes vias llegan voces sobre festejos sin luces y tentaderos celebrados con la colaboración altruista de aficionados.  No hace tampoco mucho tiempo Juan, aficionado madrileño, en una cálida noche ceretana contaba su idea de poder organizar festejos montados por aficionados en una plaza con buen aforo dotada de buenas comunicaciones. En otra ocasión, un ganadero de encaste minoritario (Daniels dixit) nos contaba como quemaba sus erales a puerta cerrada para disfrute personal ante la imposibilidad de vender sus bureles con cinco hierbas.

Ideas, planes, salidas de aficionados, gente del toro que no traga con un sistema saturnal que todo lo devora, no tolera un entramado mafioso que estrangula a todo aquel que quiere romper su encapsulado monopolio, con sus propias ganaderías, sus toreros jornaleros y sus cosos repartidos convenientemente en unos pliegos cartesianos que les favorecen por mucho que los critiquen (si no díganme en qué ámbito empresarial hay bofetadas por adquirir unos negocios que luego catalogan de ruinoso). 

Que se están creando dos circuitos diferentes en el planeta taurino hace tiempo que es un hecho. El de las ferias con público de aluvión, toreros mediáticos, ganaderías toreables, figuras enquilosadas e inamovibles, frente al de las ferias mal llamadas toristas con todo sus prejuicios peyorativos y etiquetas que le quieran poner el taurinismo rapante con la inestimable ayuda de los medios de (des)información taurina, de los voceros que ya no se venden por un plato de lentejas (acto hasta cierto punto comprensible pues la vida está muy cara y el estómago pasa cuentas todos los días) si no por unos gins,  pase de callejón y meriendas psicodélicas.

Por otro lado el animalismo o antitaurinismo enfrentada toda la vida desde que existe la Tauromaquia, es decir desde que un hombre prehistórico se plantó delante de un cornúpeta antecesor, cuenta en el presente con el apoyo del lobby mascotero y  de la política buenista y bienpensante que aprovechan la sensiblera sociedad del s. XXI con su visión urbanita y desnaturalizada de la naturaleza, para arremeter contra todo lo que pueda oler a los valores propios e intrísecos de la Tauromaquia.

Ante todo esta realidad, aumentada por la pandemia y sus circunstancias, ¿estaremos lenta pero inexorablemente abocados a festejos montados por aficionados acuciados por el panorama de las grandes ferias y el hostigamiento de un lobby antitaurino cada vez más afianzado, con más partidarios y más simpatizantes? ¿Puede ser el principio del fin o de ésta saldremos más fuertes? ¿Debemos  movernos los aficionados o seguimos viéndolas venir?

El aficionado díscolo

Nota: Acepto respuestas. Es más, me gustaría que las hubiera.

miércoles, 7 de abril de 2021

Entre lobos y corderos

                     

"Deja de hablarme de acuerdos, entre hombres y leones no hay posibilidad de compromisos leales, entre lobos y corderos no hay sentimientos comunes, todos traman sin descanso la muerte de los unos y los otros."

    La Iliada, Homero